SERGIO CONTRERAS- EL ESPEJO
He escogido este video porque creo que representa una de las peores características de la sociedad de hoy, en la que el materialismo y el valorar a las personas solo por su belleza, talla, raza, poder económico o inteligencia dando de lado a quién no tiene estas supuestas virtudes, no es positivo para la convivencia y, además, hace mucho daño a quién no dispone de estas “virtudes” que queda marginada, sufriendo en silencio.
Al mismo tiempo, otro de los graves problemas para la sociedad, es la incapacidad de adaptar a la gente que se sale de los márgenes socialmente adoptados. Esto supone un grave error ya que todos somos diferentes en algún sentido, y porque una persona tenga alguna diferencia en su forma de pensar, en su forma de ser, o en su forma de actuar no significa que haya que marginarlo.
Mi respuesta ante la realidad en la que vivimos, es la de implicarme y esforzarme para poder cambiar aspectos negativos de la sociedad como los comentados previamente, a base de pequeños actos con la gente que está a mi alrededor, sobre todo fomentando la tolerancia. Aunque se podría pensar que una sola persona es imposible que cambie estos prejuicios, no es del todo cierto ya que, a base de pequeños actos y opiniones, podemos concienciar a la gente que nos es más cercana e incluso, que nos apoyen y traten de concienciar a más personas, consiguiendo cambiar poco a poco la percepción que podamos tener acerca de cualquier aspecto negativo de la sociedad.
Para mi esta realidad es pésima y triste debido a que presenta una situación desmotivante para la persona que se ve apartada de la sociedad, y que sufre continuamente en silencio. Por eso debemos de implicarnos e intentar hacer todo lo posible para evitar que caigan en la soledad o sean marginadas.
Mucha gente en el mundo sufre situaciones que son duras, y que, a veces, evitamos mirar porque nos resultan incómodas. Un ejemplo sería la forma en la que funciona la hostelería en cualquier país de África, donde los hoteles son grandes complejos de lujo para turistas europeos y americanos con un alto poder económico, que funcionan como una gran burbuja, para que no veamos lo que hay más allá de los muros de ese hotel. Teniendo en cuenta cosas como estas, me paro a pensar y me doy cuenta de la tremenda suerte que tengo al ser querido por la gente que está cerca de mí, disfrutando de buena salud y no teniendo grandes problemas y, sobre todo, lo más importante: siendo feliz.
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